S´ha de límitar la creativitat? Sobre el cas David Delfín a la Pasarel·la Cibeles
S´ha de límitar la creativitat? Sobre el cas David Delfín a la Pasarel·la Cibeles

  Escándalo en la Pasarela Cibeles

El diseñador presenta a sus modelos encapuchadas y con el sonido de fondo de un orgasmo

EL PAÍS. ROGER SALAS | Madrid

El cierre de la Pasarela Cibeles con la jornada de los jóvenes y las propuestas para primavera-verano 2003 acabó anoche con un gran escándalo. El debutante David Delfín vistió a sus mujeres con capuchas en la mejor tradición talibán, envolvió en vendas sus piernas, brazos y manos, mientras de fondo se escuchaba el sonido de un orgasmo. Algunas de las modelos se tambalearon en la pasarela y perdieron la orientación, al impedirles la capucha la visión. Cuca Solana, directora de Cibeles, intentó parar el desfile sin conseguirlo, y Fermín Lucas, director de Ifema, el lugar donde se celebran los desfiles, abandonó indignado la pasarela. Tras el incidente, Delfín, aseguró abrumado que su intención no era la de frivolizar sobre el maltrato a las mujeres. 'He visto que las chicas lo pasaban mal, y lo siento', dijo.

Es el incidente más grave que ha sucedido en la historia de la Pasarela Cibeles. El desfile de David Delfín se cerró en medio de grandes abucheos. Parte de la sala, indignados por la frivolidad conla que se trataba un tema tan delicado, abandonó el recinto. Uno de los primeros en salir fue Fermín Lucas, director de Ifema. 'Es un desprecio a la mujer en unos tiempos en que luchamos por la igualdad y el respeto. Es una irreverencia, y es muy grave someter a las modelos a un tercer grado con peligro de su integridad física. Esto nunca volverá a suceder', advirtió Lucas momentos después del incidente.

Leonor Pérez Pita (conocida como Cuca Solana) y directora de la pasarela Cibeles, incidió en la misma idea: 'El diseñador se ha cargado una colección con posibilidades por su manera de presentarla, sin respeto alguno por las modelos que son unas profesionales. Como directora de Cibeles es todo lo que tengo que decir. Personalmente podría ir mucho mas lejos'.

David Delfín, con los ojos enrojecidos y visiblemente nervioso, declaró: 'No era mi intención en absoluto. He visto que las chicas lo pasaban mal y lo siento'. Intentando justificar los aspectos estéticos del desfile, el diseñador explicó que 'todo viene del cuadro de Magritte de los amantes que se besan encapuchados. Mi equivocación es que éste era un concepto teatral y aquí, en Cibeles no hay ensayo general. No culpo a Cibeles, la responsabilidad es mía'. Delfín se extendió hablando del surrealismo, de Luis Buñuel y de los sueños: 'Son imágenes, deseos inocentes que hablan de los sueños y de fantasías. Quizá mi confusión es querer llevar la cultura a la moda, y no me refiero a lo estético, sino al espíritu'. Sobre la banda sonora (en la que se oye un ruidoso orgasmo y una confusión de ruidos de rejas que se abren y se cierran, y bastidores que crujen y palmas) matizó: 'Yo encargué a Gabriel Gutiérrez un fondo sonoro que fuera como la banda de un sueño, por eso se oyen los latidos del corazón, el abrir y cerrar de puertas. Tengo que decir que ésta es una colección femenina, para la mujer, es mi tercera coleccion y la más femenina que he hecho nunca'.


EL PAÍS. VISTO / OÍDO

EDUARDO HARO TECGLEN

Crucifijo y capucha

Pobre David Delfín, que creía en su mensaje de liberación de la mujer y ha sido repudiado por todos en la pasarela donde presentaba la supuesta imagen de unas torturadas por las religiones y el machismo. 'La prensa se marchó', leo y me escandalizo: la prensa no se va cuando está pasando algo, no se retira nunca, ni cuando ante ella se cometen desmanes o se aporrea a un hombre tendido. Pero la prensa no es reacia a publicar las fotos de las modelos en sus primeras páginas, en alguna, 'torso nudo'. Y luego llegamos los columnistas, que encontramos buen tema.

Nuestra primera lección: buscar un tema fácil que pueda coincidir con los demás; como coinciden las fotos de primera y los editoriales sobre Nueva York. La segunda es otra alineación: con lo correcto, definido por quienes deben. Si las mujeres proclamaron el escándalo en el mismo desfile, seguir su ruta es siempre aconsejable. Surgen temas de 'machismo' y 'feminismo' siempre aprovechables. La tercera lección del buen columnista es la indefensión del atacado. Hay otras razones que pueden sembrar la confusión: ¿será judío el modista, que se llama (o elige el nombre) David Delfín, tan sefardita? Y así ataca a la religión católica -el crucifijo sobre el sexo- y la musulmana -el velo, la capucha-; ¿será homosexual?, y así se suma al desprecio a la mujer tan frecuente en los modistas. La más insistente: el escándalo es suyo, lo ha provocado para beneficiarse. Es una invectiva que se utiliza mucho. Es un terrorista estético, que ha ganado su partida: difundido, denunciado en una sociedad que no se escandaliza de nada. Las feministas militantes, que también se han alzado contra este ser, son contrarias, o lo eran, a los desfiles de moda y a las modelos, por su destrozo psicológico y físico de la mujer común.

Había otros modelos más engañosos para esa mujer que es la nuestra, la que vemos pasar por la calle: para mí lo más bello de la boda de Aznar, el gran éxito, fue el de Inés Sastre, Dios me libre de ella y de las que son así. Pero había una molestia psicológica: la entrada de la tragedia en lo frívolo, de lo significativo en lo superficial. Es un problema de mal gusto. Es un desorden estructural, si me permiten añadir esta frase a la línea del pensamiento político.


El diseñador denuncia un "intento de censura" y explica que se inspiró en el surrealismo

ELPAIS.ES / AGENCIAS | Madrid

El pintor y diseñador David Delfín, autor del desfile que cerró la pasarela Cibeles con modelos encapuchadas y una soga al cuello mientras se escuchaba el sonido de un orgasmo, ha negado cualquier relación entre su colección y el intento de frivolizar el mal trato a las mujeres del que se le acusa desde los partidos y las asociaciones de mujeres.

Delfín, que ha ofrecido esta mañana una rueda de prensa para defenderse de la polémica suscitada por sus diseños, ha señalado que no se arrepiente "de nada" y que la firma que lleva su nombre "no va a permitir que un acto creativo se convierta en un acto político".

El diseñador, acompañado de los miembros de la marca David Delfín y la modelo Bimba Bosé, imagen de la firma, ha subrayado que no quiere entrar en la polémica, al tiempo que ha explicado que la puesta en escena de su colección no tiene nada que ver con la violencia doméstica, el sadomasoquismo o los burkas, sino que está basada en el mundo de los sueños, con referencias culturales al surrealismo de Dalí y Buñuel y en el cuadro Los amantes de Magritte, en el que aparecen personajes sin identidad con las caras tapadas.

De inspiración surrealista

El diseñador ha reconocido que se produjo un fallo técnico en el diseño de la iluminación, del que se ha responsabilizado, ya que la causa de que las modelos no vieran por donde desfilaban, lo que produjo numerosos tropiezos y los abucheos del público, no fue las capuchas que llevaban sino un foco que las deslumbraba.

Delfín ha indicado que en las pruebas previas, las modelos "una por una" se probaron los velos y aseguraron no tener ningún problema con ellos, si bien nada más iniciarse el desfile los miembros de su equipo se dieron cuenta de que la luz que habían elegido "no era la más apropiada para esa puesta en escena". Intentaron cambiar la iluminación pero no fue posible, según Gorka Postigo, regidor técnico del pase, por lo que optaron por pedir a las modelos que se quitaran las capuchas y cada una reaccionó como quiso.

El diseñador ha considerado la polémica "un intento de censura y un ataque a la cultura" pero no hacia él. "Y la cultura se defiende sola", ha apostillado. En este sentido, ha calificado de "exagerada" la reacción del PP y del PSOE que han hecho un llamamiento para boicotear su firma, al considerar que es un boicot a una propuesta artística y un atentado contra la libertad de expresión. A este respecto, ha manifestado su sorpresa al leer la prensa y ha ironizado al señalar: "Nos reíamos y decíamos que estos que nunca se ponen de acuerdo en nada, están de acuerdo en este tema".